Si Pekín es el alma histórica de China y Shanghái su escaparate financiero, Chongqing es su delirio arquitectónico. No es una ciudad, es un desafío constante a las leyes de la física. Administrativamente es una municipalidad del tamaño de Austria con más de 32 millones de habitantes, pero lo que la hace realmente única es que aquí el concepto de «planta baja» es una sugerencia, no una certeza. Puedes entrar a un centro comercial desde la calle y, al asomarte por la ventana, descubrir que estás en un piso 22 con un abismo de coches y puentes bajo tus pies.
¿Qué vas a encontrar en este post?
ToggleChongqing lleva años ganándose a pulso el título de «ciudad ciberpunk» de China gracias a vídeos virales de trenes que atraviesan edificios y rascacielos que se pisan unos a otros en la niebla. Pero además de ese caos vertical de hormigón y neón, esconde un lado mucho más tranquilo: templos budistas milenarios, barrios de madera colgados sobre el río y casas de té donde el tiempo parece ir más despacio. Con dos días completos es posible verla entera sin agobios, así que aquí tienes la ruta que seguimos nosotros para no perdernos nada.
TOP cOSAS QUE VER Y HACER EN CHONGQING
Aquí tienes una lista de 10 experiencias imprescindibles para disfrutar al máximo de Chongqing:
- Ver el monorraíl atravesar el edificio en Liziba Station
- Asomarte al «abismo» de la Plaza Datang
- Recorrer Hongya Dong y ver su encendido de luces al atardecer
- Subir al mirador de cristal de Raffles City (The Crystal) en Chaotianmen
- Visitar el Templo Luohan, rodeado de rascacielos
- Pasear por Shibati, el barrio tradicional de madera
- Callejear por Jiefangbei y probar los fideos picantes de Bayi Road
- Ver el espectáculo de drones de los sábados en Chaotianmen
- Perderte por el pueblo antiguo de Ciqikou y probar el Chen Mahua
- Cruzar a la orilla sur y descubrir el mirador de Daijiaxiang o Longmenhao/Xiahao
Día 1: El pulso frenético y los iconos de la metrópolis
Liziba Station: el tren que atraviesa edificios
Es, probablemente, la imagen más viral de Chongqing y el motivo por el que media internet ha oído hablar de esta ciudad. La estación de la Línea 2 del monorraíl es un auténtico hito de la ingeniería: el tren atraviesa literalmente un edificio de viviendas de 19 plantas, pasando por un túnel diseñado entre los pisos 6 y 8.
Consejo de experto: la plataforma oficial suele estar abarrotada de turistas con el móvil en alto. Si quieres una perspectiva única y sin aglomeraciones, baja a la Salida 3, en la parte trasera de la estación. Desde allí verás cómo el tren emerge de la mole de hormigón con una calma sorprendente, ideal para grabar un vídeo tranquilo sin cincuenta cabezas de por medio.
Datos prácticos: acceso gratuito (solo pagas el billete de metro si quieres subir al tren, unos pocos RMB). Mejor por la mañana, cuando hay menos gente y mejor luz.
Consejos antes de viajar a Chongqing
Antes de meternos en faena, un par de apuntes rápidos (si vienes de leer nuestra guía de Pekín o Shanghái, esto ya te sonará):
- Cómo moverse: el metro y monorraíl de Chongqing es una atracción en sí mismo (literalmente, hay estaciones que cruzan edificios) y es la forma más rápida de moverte entre las zonas altas y bajas de la ciudad. Para trayectos puntuales, Didi funciona igual de bien que en el resto de China.
- Pagos: al igual que en el resto del país, olvídate del efectivo. Alipay y WeChat Pay son omnipresentes; asegúrate de tenerlos configurados antes de llegar.
- Internet: recuerda que en China no funcionan Google, WhatsApp, Instagram ni la mayoría de apps occidentales. Una eSIM con VPN incluida te ahorrará muchos dolores de cabeza. Tienes un 5% de DESCUENTO en la eSIM de Holafly con el código MARIADOMINIQUE o desde este link
- El terreno: Chongqing se construye en tres dimensiones. Vas a subir y bajar escaleras, rampas y ascensores todo el día, así que el calzado cómodo aquí no es opcional.
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Plaza Datang: el abismo inesperado
Esta plaza es una de las experiencias más desconcertantes de la ciudad. Entras a pie de calle desde una zona comercial muy animada y, de repente, te asomas al borde para descubrir que en realidad estás en el piso 22 de un edificio. Debajo de ti se extiende un abismo de calles, tráfico y puentes. Es el ejemplo perfecto de cómo Chongqing engaña a tus sentidos y te obliga a replantearte qué es «el suelo» en esta ciudad.
Datos prácticos: entrada gratuita, está integrada en un centro comercial de uso normal, así que puedes combinarlo con una pausa para comer o tomar algo.
Hongya Dong: el complejo de los mil niveles
Es el icono indiscutible de Chongqing. Este complejo de 11 plantas, construido al estilo tradicional Diaojiaolou (casas sobre pilotes), cuelga literalmente sobre el acantilado del río Jialing. Es un laberinto vertical donde puedes entrar por la planta 11, a pie de una calle principal, y bajar en ascensor hasta la planta 1, que da al paseo del río.
Cada planta tiene su propia temática: desde comida callejera (pruébalo absolutamente todo) hasta artesanía local, hoteles boutique y cafeterías con vistas al río. Incluso hay cascadas artificiales integradas en el diseño, que le dan ese punto de escenografía de película.
El gran momento: poco antes de las 19:00, ve al puente cercano y espera. Ver el encendido de luces de Hongya Dong es una experiencia inmersiva que parece sacada directamente de Blade Runner, con el complejo entero iluminándose sobre el río Jialing.
Datos prácticos: entrada gratuita al complejo (pagas lo que consumas dentro). Llega con tiempo antes del atardecer para hacerte con un buen sitio en el puente.
ALOJAMIENTO
Para aprovechar bien los dos días, lo ideal es alojarse cerca de Jiefangbei o de la zona de Hongya Dong / Chaotianmen, ya que desde ahí tienes a poca distancia (a pie o en un par de paradas de metro) la mayoría de los puntos del itinerario y puedes volver caminando después de ver las luces nocturnas del complejo.
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Día 2: Entre rascacielos de cristal y el pasado histórico
Raffles City y Chaotianmen
Este imponente complejo de ocho torres, diseñado por el arquitecto Moshe Safdie, es una obra maestra de la arquitectura moderna. Está situado en Chaotianmen, el punto exacto donde los ríos Yangtsé y Jialing se encuentran. Su elemento estrella, «The Crystal», es un puente de cristal de 300 metros de largo que descansa a 250 metros de altura sobre cuatro de las torres.
La sensación de flotar sobre la unión de los dos ríos es inigualable, sobre todo al atardecer.
Datos prácticos: entrar al centro comercial es gratis; subir al mirador del puente cuesta unos 180 RMB (unos 23 €).
Templo Luohan (Arhat): un oasis milenario
Es un antiguo santuario budista con casi mil años de historia que ha quedado literalmente «atrapado» entre imponentes rascacielos de cristal. El contraste entre el incienso y las estatuas centenarias y las torres de oficinas de fondo es de las imágenes más curiosas que te vas a llevar de la ciudad.
Dentro, el Salón de los 500 Luohans alberga estatuas de terracota a tamaño real, cada una con expresiones y gestos distintos. Al entrar, verás también relieves tallados en piedra de la dinastía Song. Es un lugar precioso para ver a los monjes quemar incienso mientras, de fondo, se alzan las torres de negocios.
Datos prácticos: entrada 20 RMB (incluye incienso, unos 2,5 €).
CONSEJOS TOP PARA CHONGQING
- Espectáculo de drones (sábados): los sábados por la noche, el cielo de Chaotianmen se llena de cientos de drones coreografiados formando figuras en el aire. Es una experiencia visual de ciencia ficción que no cuesta nada ver. Llega unos 45 minutos antes para hacerte con un buen sitio.
- El recuerdo eterno: busca a los artistas callejeros en las zonas más concurridas; hacen caricaturas en menos de 5 minutos. Nosotros pagamos unos 7,5 € por tres caricaturas y es de los recuerdos más divertidos que nos trajimos del viaje.
- Alojamiento con vistas: intenta reservar un hotel con vistas al edificio Raffles o al río. Es habitual encontrar alojamientos que incluyen proyectores gigantes, secadores Dyson y baños japoneses a precios sorprendentemente competitivos comparados con otras grandes ciudades chinas.
Shibati: las «Dieciocho Escaleras»
Si Luohan es un oasis, Shibati es el túnel del tiempo. Este barrio, rehabilitado recientemente, preserva la arquitectura tradicional de madera sobre una ladera empinada. Es el lugar donde el contraste entre la Chongqing antigua y la moderna es más agresivo: casas bajas de estilo tradicional con los rascacielos de cristal de Jiefangbei asomándose justo encima, como si se hubieran colado en la foto.
Aquí encontrarás varias casas de té tradicionales, un sitio perfecto para parar, probar el té de Sichuan y ver cómo era la vida en la ciudad antes de que se cubriera de hormigón.
Datos prácticos: acceso totalmente gratuito.
Jiefangbei: el corazón vibrante
Es el Distrito Central de Negocios (CBD) de Chongqing. En el centro de la plaza peatonal se encuentra el Monumento a la Liberación, que cuando se construyó era lo más alto de la zona y hoy queda empequeñecido por los gigantes que lo triplican en altura.
Muy cerca está la Calle de la Comida (Bayi Road). Si quieres sentir la verdadera Chongqing, este es el lugar para probar los fideos de cristal picantes (Suan La Fen) o el pollo frito local. Ten en cuenta que Chongqing es, junto con Sichuan, la cuna del picante en China: aquí «picante» va muy en serio.
Daijiaxiang y la orilla sur (si os sobra tiempo)
Si el ritmo de los dos días os deja algo de margen, cruzad al otro lado del río:
- Daijiaxiang: un mirador secreto en el acantilado. Una pasarela de madera serpentea por la roca ofreciendo vistas del puente Qiansimen. Es un refugio bohemio lleno de cafeterías de especialidad con terrazas sobre el abismo.
- Longmenhao y Xiahao: en el distrito de Nan’an. Longmenhao fue el epicentro del comercio extranjero en el siglo XIX, con casas de estilo colonial y chino. Xiahao es un laberinto de callejones y patios escondidos, ideal para sesiones de fotos y para ver cómo los jóvenes locales han revitalizado la zona en los últimos años.
QUÉ COMER EN CHONGQING
Si Sichuan es la cuna del picante en China, Chongqing es su versión más extrema. Comer aquí no es un trámite, es la actividad principal del viaje.
🍲 Hotpot (huǒguō)
Chongqing se reivindica como su lugar de nacimiento. Nació en el siglo XIX entre los estibadores del río, que hervían despojos baratos con guindilla y pimienta de Sichuan para combatir el frío. El caldo clásico es rojo, con sebo de vacuno y mucha pimienta de Sichuan (málà: pica y adormece la lengua a la vez). Si no aguantas el picante, pide la olla yuanyang, dividida en dos mitades (una picante, otra suave). Se moja en aceite de sésamo con ajo. Consejo: ten cerca cerveza fría o leche de soja para apagar el fuego.
🍜 Xiaomian
El «desayuno» de fideos de Chongqing, aunque se come a cualquier hora. Fideos de trigo en un aliño de aceite de guindilla casero, pimienta de Sichuan, ajo, verduras encurtidas y cacahuetes. Se encuentra en puestos callejeros humildes, no en restaurantes turísticos, y cuesta entre 8-15 RMB (1-2 €).
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EXCURSIONES CERCANAS
Si dispones de algún día extra (o incluso de una tarde suelta), estas son las escapadas más recomendables desde Chongqing. Las tres son perfectamente factibles por libre, sin necesidad de contratar un tour.
Tallados en roca de Dazu
Es la excursión «cultural» por excelencia y, para muchos viajeros, la joya oculta de la región: Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y el único de la lista en toda la municipalidad de Chongqing. Se trata de más de 50.000 esculturas budistas, taoístas y confucianas talladas directamente en la roca entre los siglos IX y XIII, repartidas en varios yacimientos (los más visitados son Baodingshan, con las escenas narrativas más elaboradas, y Beishan, con tallas más antiguas de estilo Tang y Song).
Cómo llegar: la forma más cómoda es el tren de alta velocidad desde las estaciones de Chongqing Oeste o Shapingba hasta Dazu Sur, un trayecto de solo 25-35 minutos por unos 40-65 RMB (según clase). Desde la estación de Dazu Sur, un taxi hasta Baodingshan tarda unos 30 minutos (50-60 RMB) o puedes coger el autobús turístico local. También hay autobuses directos desde varias estaciones de Chongqing, pero tardan más de 2 horas.
Datos prácticos: entrada a Baodingshan 115 RMB (110 RMB en temporada baja, de diciembre a febrero) y a Beishan 70 RMB (50 RMB en temporada baja). Calcula un día completo si quieres ver ambos yacimientos con calma; si vas justo de tiempo, Baodingshan por sí solo ya justifica la excursión.
Wulong Karst
Si Dazu es la cara cultural, Wulong es la cara de naturaleza extrema. Este parque geológico, Patrimonio de la Humanidad desde 2007, es célebre sobre todo por los Tres Puentes Naturales (Tianlong, Qinglong y Heilong), un trío de arcos de piedra caliza gigantescos que sirvió de escenario para películas como Transformers: La era de la extinción. El puente Tianlong, el más alto, ronda los 235 metros de altura, y un ascensor panorámico te baja directamente hasta el fondo de la dolina para verlo desde abajo. Muy cerca está también la garganta de Longshuixia, un cañón estrecho con cascadas al que se accede por pasarelas de madera.
Cómo llegar: desde la apertura de la estación de Wulong Sur en 2025, esta es la excursión que más se ha simplificado. El tren de alta velocidad desde Chongqing Este llega en apenas 38 minutos. Desde la estación, una lanzadera te lleva en unos 40-45 minutos hasta el centro de visitantes de Fairy Mountain (16 RMB), desde donde parten autobuses gratuitos a los Tres Puentes Naturales (10 minutos más).
Datos prácticos: gracias al tren rápido, es totalmente factible ir y volver en el día (ida y vuelta en tren en poco más de una hora en total). Aun así, si quieres ver también Longshuixia o la cueva de Furong con calma, plantéate quedarte una noche. Sal pronto, antes de las 8:00, para aprovechar el día al máximo.
Puedes hacer una excursión privada desde aquí
o comprar las entradas al parque con antelación
Ciqikou
Es la escapada más sencilla de las tres: está dentro de la propia ciudad, a apenas 30 minutos en metro (Línea 1, parada Ciqikou) desde el centro, así que si te sobra media tarde en tu segundo día, puedes colarla sin problema. Este antiguo pueblo a orillas del río Jialing, apodado la «pequeña Chongqing», tiene más de mil años de historia y fue durante siglos un importante centro de comercio de porcelana, de ahí su nombre.
Sus calles empedradas, flanqueadas por casas de madera con tejados curvados, farolillos rojos y tiendas de artesanía, contrastan con el ambiente más moderno del resto de la ciudad. Merece la pena asomarse al Templo Baolun y a la Puerta Yinglong, y sobre todo dejarse llevar por el olor a fritos: aquí es donde nació el Chen Mahua, unos trenzados de masa frita crujientes que dan nombre a media docena de tiendas del pueblo, además del picante Mao Xuewang y el douhua (tofu suave con especias).
Datos prácticos: la entrada al pueblo es gratuita, solo pagas si entras en algún templo o museo puntual. Recomendable ir a primera hora de la mañana (abre sobre las 9:00) para evitar las aglomeraciones, que en fin de semana pueden ser considerables.
Chongqing no es una ciudad para «hacer turismo» en el sentido clásico: es una ciudad para perderse, literalmente, entre plantas que no llevan a donde crees y calles que de pronto se convierten en terrazas sobre el vacío. Con esta ruta de dos días te llevarás lo mejor de su cara futurista y de su cara más tradicional, y seguro que se convierte en una de las paradas que más recordarás de tu viaje por China.




